La ermita de San Clemente, dedicada al patrón del pueblo, es, después de la Iglesia parroquial, la segunda construcción más importante del pueblo.

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| Algunos datos |
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Por algunos textos que han llegado a nuestros días, alguna fotografía antigua y los restos que todavía perduran de su decoración, se puede afirmar que debió de ser impresionante. Ricamente adornada y con 3 altares magníficos (según escritos de la época), de haber llegado hasta hoy intacta, sin duda sería una de las joyas del patrimonio artístico de Aragón. Por desgracia, durante la Guerra Civil, al igual que pasó con la Iglesia, fue saqueda e incendiada perdiéndose prácticamente toda la decoración de la zona inferior y todo el mobiliario. Después de la Guerra las zonas que resultaron más dañadas fueron enlucidas con yeso y pintadas, perdiéndose prácticamente toda la decoración mural. Por suerte quedaron zonas intactas que se han conservado hasta nuestros días y que permiten hacernos una lejana idea de lo que sería la ermita en su época de mayor esplendor. Después de esa primera restauración, poco a poco fue quedando abandonada y sin utilizar y el paso del tiempo fue haciendo su labor destructura hasta hace poco. Recientemente, y debido al grado de deterioro al que habían llegado las cubiertas se procedió a la restauración de los tejados que se ha terminado hace poco. Nuevamente, la ermita sufrió la destrucción de su decoración, ya que las filtraciones de agua y los excrementos de las palomas han acabado por estropear parte de la decoración que había aguantado el paso de los años. Esperemos que gracias a esta restauración se conserve lo que queda y que dentro de poco se comience a restaurar el interior para que podamos presumir de nuevo, los moyuelinos, de nuestra ermita de San Clemente. |
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