
Cocina
| © · DSign Comunicación Visual · 2005 |
| Funcionamiento de las neverías |
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| Explotación |
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El arriendo comenzaba una vez convertida la nieve en hielo. El arrendador tenía la obligación de suministrar hielo, siempre que fuera para un enfermo, a cualquier hora del día o de la noche, fuese festivo o de labor, de ahí que algunos se quejaran de las bromas que les gastaban con frecuencia los vecinos mas juerguistas. Era transportada en cántaros de barro y serones protegidos con helechos, en caballerías y en carros. El transporte se realizaba de noche para evitar que se perdiera la carga. Aunque la distribución se realizaba durante todo el año, era entre mayo y octubre la época de más comercio. La nieve se utilizaba para la elaboración de refrescos, horchatas y helados, para refrescar bebidas, conservar alimentos e incluso para remediar y ayudar en curas médicas de algunas enfermedades. Esta costumbre se heredó de los árabes. El hielo se utilizó principalmente para bajar la fiebre en cualquier tipo de hipertermia, acompañando en muchos casos a las plagas de peste. Se utilizó también como antiinflamatorio y como yugulador de hemorragias. Su consumo era muy demandado por conventos, hospitales, cuarteles y numerosos particulares. A los enfermos se les regalaba. En su mejor momento, el precio de la carga de nieve llegó a
los cuatro reales en el siglo XVIII. Ya en el siglo XIX se inicia la
decadencia de este tipo de negocio y los pozos dejaron de ser rentables
aunque se conservaron por todo el territorio español.
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Fotografías de: J. Abadía, J.A. Abadía, L. Crespo, |
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