
Cocina
| © · DSign Comunicación Visual · 2005 |
| ¿Qué eran las neverías? |
|
El hecho de almacenar nieve data de mucho antes. Según consta en escritos de Galeno, Hipócrates y Dioscórides, ya en la antigüedad existían instalaciones para almacenar hielo y nieve. Hay tratados en los que se indica que en Mesopotamia, en el 3000 a. d. C. ya se hacía acopio de nieve. Son probablemente los pueblos islámico y judío los que mantienen en nuestro país el uso de la nieve hasta la Edad Moderna. Es entonces cuando la Península Ibérica, favorecida por su orografía, entra a formar parte del grupo de países mediterráneos que desde la antigüedad heredaron el uso y consumo de la nieve. Así, las construcciones denominadas neveras (“nevería” en Moyuela), neveros o también pozos de hielo (ya que buena parte de su capacidad era excavada por debajo del nivel del suelo) constituyeron un sistema eficaz para este fin. Con un adecuado diseño, servían para almacenar la nieve caída durante el invierno, de modo que una vez convertida en hielo se utilizaba con fines medicinales, gastronómicos y conservación de alimentos, etc. Se distinguían las de carácter urbano o local y las de producción externa. Muchas ciudades importantes, así como capitales de regiones y distritos se proveen de otros pueblos cuyas características les hacen tener nieve. Hasta los inicios del siglo XVIII no se realiza una explotación sistemática y racional de la nieve. Así, se llega a suministrar incluso en Zaragoza, especialmente desde el Moncayo, Herrera y Fuendetodos. Este almacenamiento del hielo no ha sido el único motivo por el que el hombre ha excavado en el suelo. La búsqueda de ambientes que reunieran ciertas condiciones de habitabilidad desde el principio de los tiempos llevó al hombre a utilizar las cuevas que la naturaleza le ofrecía o a excavarlas él mismo, obteniendo habitáculos con una temperatura bastante estable frente a las fluctuaciones del exterior. Fueron ejemplos de edificaciones bioclimáticas, de las que tenemos
ejemplos en Aragón (Botorrita, Borja, Juslibol), y de forma especial
en Moyuela, utilizadas como viviendas, bodegas para el vino o almacenes,
así en Malta, Valtierra, Toril o Chicul. Utilizado también en las casas o en las eras bajo la denominación de “caños”, situadas en la parte inferior, servían de bodegas y refrigeradores. Las neveras se construían con piedra; el cuerpo, de sección cilíndrica, se cubría normalmente con una cúpula abovedada. Una de las finalidades de esta bóveda, además de servir de aislante respecto al exterior, era que en esa zona se acumulara el aire caliente del interior, ascendente por densidad, evitando así que estuviera en contacto con la masas de hielo, efecto que también se busca en las bodegas vitivinícolas. Si seguimos viajando en el tiempo, un siglo mas tarde, veremos que todavía no existía la producción industrial del hielo. Al comienzo del siglo XX, con la obtención del hielo de forma industrial, comenzó el progresivo abandono de esta actividad hasta la desaparición en muchos casos de este interesante tipo de construcciones. Finalmente, el uso del frigorífico se extendió a mediados
del siglo XX. Con anterioridad nos encontramos las neveras de zinc y
las fresqueras, abastecidas por bloques de hielo procedentes de fábricas. |
|
Fotografías de: J. Abadía, J.A. Abadía, L. Crespo, |
![]() |
||
|
![]() |
||
|
![]() |
||
|
![]() |
||
|