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Tradicionalmente la Semana Santa ha supuesto
un momento importante en la vida de Moyuela. Es fácil recordar
la gran afluencia a los Oficios y Procesiones por sus conocidas
calles. Se mezclaban los sonidos de las «matracas»
con las oraciones y cánticos de los asistentes. Las imágenes
de «Jesús en la Oración en el Huerto»,
la «Virgen de los Dolores», la pesada «Cruz»
de madera llevada a hombros por un penitente, la luz de las velas...
conformaban un ambiente de recogimiento.
Por otro lado eran unas fechas en que muchos
volvían al pueblo para pasar esos días cerca de
su familia y amigos. Pero poco a poco, como en otros muchos lugares,
debido al descenso de población, al cambio cultural y religioso
del último cuarto del siglo XX, la llama inicial fue perdiendo
luz y fuerza, llegando a convertirse en días de soledad,
frío y decaimiento.
Sin embargo, nuevas ilusiones, los recuerdos
vivos, hicieron que renacieran y se aunaran sentimientos diversos,
pero con un objetivo común: revitalizar la Semana Santa
en Moyuela y conseguir incrementar la presencia y la vivencia
de todo un pueblo.
Así comenzó a gestarse la idea
de aglutinar esfuerzos, ilusiones y devociones en torno a la figura
de la Cofradía.

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